En los tiempos actuales el materialismo desmedido, el deseo de posesiones descontrolado, el hedonismo lujurioso por vivir y disfrutar cada gota de vida, estrujando al máximo los momentos de placer y diversión, dejan en un plano rezagado la espiritualidad. Naturalmente en esta cultura de consumo todo lo no cuantificable tiende a ser desechado automáticamente como inservible, y la fe apuntala este modo de vivir, ya que se ha transformado en un gran expendio de recetas para ganar el cielo, algunos cumplen mandamientos, otros se auto-eliminan para ganar el paraíso junto a doncellas vírgenes., Las recetas abundan pero lo trascendencia escasea, ¿cómo podremos construir una sociedad justa solidaria y armónica?, si todos los patrones culturales que se nos han impuesto tienen que ver con competir, ganar, consumir y un porcentaje importante de las religiones occidentales reafirman estos códigos subconscientes, que se implantan en la más tierna infancia, hay que ganarse el cielo, cumplir los mandamientos, para que cuando grande estemos más domesticados (como dijo el principito) en cumplir las ordenes de los jefes o autoridades por más obtusas que ellas sean.
Todo esto genera un vacío existencial importante en muchos seres, que están angustiados por el sólo hecho de existir, por la desdicha y la pena cuando no alcanzan los patrones culturales exitosos, y van caminando por la vida masticando el resentimiento y frustración, acumulando envidias intensas contra el prójimo, que tiene algunas cosas más o un sueldo mejor. Es este vacío la causa de muchos males modernos, depresión, ansiedad, neurosis, alcoholismo, etc. que son respuestas del organismo frente a frustraciones humanas, que están muy mal asimiladas, desde mi perspectiva es el deseo la principal causa del mal, tal causa basal, genera una tensión constante y perpetua, sufrimiento similar al de la figura mitológica de Prometeo, son estas trampas mentales de nuestro ego, deseo ser feliz, deseo de tener dinero, deseo de prestigio, deseo de fama, las que nos han transformados en verdaderos esclavos de pasiones materialistas, estamos condicionados por el brillo del oro, y al igual que los perros de Pavlov salivamos cuando escuchamos el sonido de las monedas, y caminas por la vida sintiéndote poderoso, endiosado por el éxito de una profesión, la buena fortuna en los negocios, que no nos detenemos a mirar a nuestro interior, no somos concientes de nuestra fragilidad, salvo cuando somos sorprendidos por enfermedades o accidentes, antes de eso, estamos compenetrados en nuestros mundillos de prosperidad, estamos tan ocupados de buscar o conservar el éxito que la vida se nos va de entre las manos, sin aprender lo importante, eso que nos acompañaran más allá de la tumba, ¿como iniciar la búsqueda de un camino interno que nos permita conocer las verdades fundamentales e inmanentes que siempre han estado esperándonos?, En occidente el camino es difícil, porque el amor a las formas, lo superfluo y lo nimio es una filosofía de vida, que da por supuesto que la vida es para gozarla y derrocharla en un carrete interminable, pero que sucede cuando este axioma básico se destruye, que pasa cuando la salud nos abandona y el dinero, los amigos y la bacanal perpetua se agotan, sólo de esa forma tomamos conciencia de la fragilidad que tenemos, ¡cuanta gente muere en vida en los hospitales¡ cáncer u otras patologías, son los designios del destino para humanizar nuestra existencia colocándonos a las puertas de la muerte física, cuyo temor, más el deseo, son las dos trabas principales para un crecimiento interno verdadero, cuando se supera el miedo a la muerte física, se nace nuevamente, desaparecen los miedos que siempre nos había acompañado y la alegría y ganas de vivir se transforman en una constante, el humano pequeño, cobarde, egoísta, y miserable que fuimos, fenece, dejamos ser la oruga en la crisálida y nos transformamos en una mariposa de múltiples colores, que vuela libremente surcando el espacio con gracia y armonía, sólo en este evento( la conciencia verdadera nuestra finitud y la supresión del deseo) se en tiende la necesidad de vivir una vida basada de amor y respeto por el prójimo, en lo prístino de los sentimientos puros, desaparece el miedo hacia la muerte lo ignoto lo desconocido se siente parte del todo y del todo en uno.
Es por estos motivos que considero primordial emprender el viaje de descubrimiento de la verdades esenciales, pero para ello, necesariamente tenemos imperiosamente alivianar la pesada mochila y deshacernos del el miedo hacia la desaparición física, que es vista como sinónimo de la destrucción total de toda nuestra identidad, cuando se logre, estaremos en posición de dar el primer gran paso, para facilitar la comprensión esbozaremos una visión científica del problema.
1.- fuente psicológica: existen algunos destacados autores, que a principios de la decada del 70 comenzaron extensas investigaciones en este campo, alguno de ellos como Moddy, Stevenson, Weiss o la más reciente obra de Psiquiatras Canadienses Taylor, estudian con profundidad el estado de Bardo ( estado entre la vida y la muerte) y que con fundamentados estudios de sus pacientes, describen la existencia de dimensiones a las que se accede en estados posteriores a la muerte física, la ciencia oficial en un intento por contradecir los pasmosos descubrimientos de estos Psiquiatras, intenta justificar que ello se debe en definitiva en que al momento del deceso el cerebro conserva oxigeno y que ello en definitiva es parte de la actividad cerebral normal, argumento débil y fácilmente descartable, porque en algunos casos descritos los pacientes fueron clínicamente declarados muertos es decir que en su cerebro no existía ningún tipo de actividad, confirmado ello por electroencefalogramas sin actividad en ninguna zona, y que pese a ello retornan del estado de bardo. La ciencia aun no descarta estas investigaciones y silenciosamente se han transformado en pilares científicos para nuevas generaciones que siguen las indagando en esta misma línea.-
2.-fuente de Física moderna. Nuestra física sólo gracias a los prodigiosos avances de Einstein, Neigel Born, Federico Tessla, hoy esta en condiciones de señalar la existencia matemáticamente comprobable de dimensiones alternas a la nuestra, como lo demuestran los estudios preliminares de Einstein, ahora todo ello se reafirma gracias al progreso de la física Cuántica, que se manifiesta en el mismo sentido
Pese a los avances científicos en todas estas direcciones, sus progresos aun son muy limitados, por lo cual no podemos esperar grandes avances en estas materias, para vivir con espiritu trascendente, el camino es diferente, el sendero de la ciencia es verdadero pero todavía muy rústico para entender la profundidad de estas verdades.
Retomando el tema de la muerte no se pude pasar por alto el certero comentario del científico Francés del mediados del siglo XIX Lavoseire quien señalo "que en la naturaleza nada muere todo se transforma", nosotros somos una parte mas de la intrincada arquitectura de dios, un ladrillo más en su creación, por lo cual no debemos sentirlo la construcción en si misma, estamos armónicamente conectado con otros seres, así como ellos a nosotros, formando un todo indisoluble, por ello resulta tan antinatura los fenómenos sociales o economico que prescinden del hombre y se enclaustran en variante numéricas de desarrollo inarmónico.
Una visión más humana parte por aceptar, nuestra desaparición física como algo natural y necesario, un paso normal como el nacimiento, y sacar de nuestro intelecto el miedo infundado a este hecho, que es la causa de la angustia primordial de existir, angustia que se potencia y acelera por el deseo irracional de tener o poseer